viernes, 10 de febrero de 2012

thinking good times and why they're gone

Nunca he creído en esas grandes historias que me contaban de pequeño, aunque gran parte de mi vida la he pasado soñando, pensando en un futuro increíble para mi, pensar en quien seré, qué haré, si me recordarán y si lo hacen el porqué. Temo a la muerte, al dolor y al olvido. Pienso en lo hermosa que es la vida y en el tiempo malgastado, demasiadas tardes en las que no he hecho nada de provecho, en las que solo me he pasado delante de una pantalla mi adolescencia está por acabar y no he hecho gran cosa, aunque mi infancia ha sido lo mejor hasta ahora, recuerdo los días de juegos, las largas carreras por la playa, o quien llegaría primero a que sitio, una cantidad de carcajadas y lágrimas en los ojos siempre con una sonrisa de oreja a oreja, recuerdo cada atardecer de verano, un puñal de niños rodeando una fogata, recuerdo el nombre de mil historias pero olvido el contenido de cada una. Recuerdo esas tardes veranos y de mi mente surgen palabras como felicidad o libertad... Añoro esas tardes, esas noches en las que intentábamos no dormir para que así no acabase nunca, para vivir eternamente ese momento. Me encantaría volver a sentirlo, aunque sea por unos minutos, volver a sentir esa libertad, volver a sentir que el tiempo no tiene fin, que la vida es eterna y sobretodo hermosa.