No compliques mi vida, deja ser quien deseo ser, dejame encontrar mi propio camino y cometer mis propios errores.
Apenas consigo mirarte a la cara. Me levanté de la silla sin dirigirte una sola palabra, con una lágrima cayendo por mi rostro y mis puños cerrandose cada vez con más y más fuerza, con una sola palabra en mi mente, y sin darme cuenta, al perderte de vista, dí un puñetazo contra la pared, no sentí dolor, hasta que escuché su voz por teléfono y supe que este día no la podría ver.
No hay respeto sobre ti, ni amor, ni si quiera hay odio, ni tan solo desepción. Solo quiero permanecer lejos de ti, no saber nada más sobre ti.